Remangarse la camisa
El otro día andaba yo de visita por San Francisco y, por respeto a mis anfitriones, salí a la calle a echar un cigarro. Al poco de encenderlo, se me acercó una vetusta mujer. Cuando ví su look vegano-happy-cumba, pude prever la orientación de la charla. "Ésta va a intentar colarme un rollo flower-power". Y a fe de gentilhombre que no erré.
Andaba cerca de nosotros un gatillo bastante escuálido y me preguntó si era mío. "No, yo sólo estoy de visita, y creo que los dueños de esta casa no tienen animales". Notó mi acento extranjero, por lo que rápidamente se excusó por los desmanes de Bush mientras me aseguraba que con Obama lograrían restaurar el respeto internacional perdido. "No señora, ustedes perdieron todo el respeto el día en que empezaron a renegar de Reagan. Y eso fue mucho antes de que llegase Bush al poder".
Sus ganas de charlar eran superiores a la desilusión de haber pinchado en hueso, por lo que cambió el giro de la conversación centrándolo en el pobre minino. Que si vaya dueños más irresponsables, que si los derechos de los animales, que si vaya futuro nos espera con una sociedad que permite que haya gatos desnutridos... Yo asentía levemente, mientras levantaba la vista al cielo rogando "aparta de mí este cáliz". Que si miro a menudo por la ventana por si logro averiguar quienes son los dueños para decirles algo, que si los animales debieran vivir libres y alejados de los humanos, que si tal y que si cual.
Yo me acabé el cigarro, y sin desearle buenas noches me refugié en la casa.
... Manda huevos con la dichosa abuelita. En el tiempo que estuvo hablando, bien podía haberse metido en su casa, sacar un cuenco de leche y lo que sea que coman los gatos, y hacer algo por remediar mínimamente la situación. Pero no lo hizo, porque pertenece a ese grupo de personas que, orgullosas de sí mismas, todavía no han entendido que las cosas se solucionan remangándose la camisa para mancharse las manos, en vez de pontificar con opiniones. Y no. Quejarse no es suficiente. Puede ser imprescindible, pero nunca suficiente.


November 30th, 2008 - 09:49
Me reconforta saber que en todas partes cuecen habas. Yo pensaba que lo de quejarse sin hacer nada era algo más típico del sur de Europa, pero veo que no :)
November 30th, 2008 - 17:06
“…y sin desearle buenas noches me refugié en la casa”. ¿Qué manera de terminar una conversación tensa es esa????
Te voy a enviar una copia de “Uno de los nuestros”. ¡Esos si que saben terminar conversaciones! ;-)
November 30th, 2008 - 21:47
Excelente, post, excelente prosa y excelente conclusión. Tanto que voy a copiarlo a mi blog :P
S2
Ranganok Schazaman
December 1st, 2008 - 10:29
Lo cortés no quita lo valiente…
December 1st, 2008 - 14:13
Jaja! Todavía nos estamos riendo en las Indias, me estaba imaginando a la señora loca de los gatos en Los Simpsons. No puedo estar más de acuerdo, yo lo relaciono con la ecología y si me apuras retomaría mis viejos apuntes de economía positiva y economia normativa. En todo caso gran prosa la suya.