El dospuntocerismo agoniza
Hace muchos años, allá cuando existía un grupo de investigacion que fue el germén de cierta empresa, un organismo público estaba interesado en promocionar el turismo de una zona utilizando tecnologías distribuidas. La base era acceder a una web, que todos los miembros de viaje se registrasen, y se les organizase un viaje optimizado con diferentes actividades en base a calendario, presupuestos e intereses.
Recuerdo que un miembro del equipo me comentó la idea de montar algo más sencillo: "Imagina algo como Lanetro. Pero con críticas creadas por usuarios. Y tú tienes tu grupo de amigos, y recibes recomendaciones en base a los gustos de ellos. Mira lo que pasa cada vez que salimos a cenar: nos pasamos media hora en la salida del metro discutiendo de a donde vamos. Con algo así, se nos podría recomendar un restaurante que satisfaciese al máximo número posible".
Recuerdo mi respuesta: "¿Cuántos frikazos te crees que al volver a casa, van a perder el tiempo escribiendo una crítica de un restarante en vete a saber donde?".
Nunca he acabado de entender esto del dospuntocerismo. Tampoco he sido nunca un gurú (cómo podéis ver :D). Pero David cree (y siempre se adelanta al futuro) que el tema se acaba.
Algo dentro de mí se reconforta ;-)

