Ya me pasó hace unos meses y lo estoy viviendo de nuevo. El patrón premonitorio es sencillo: trackback y enorme pico de visitas. Acabas de llegar a la cola de menéame.

En ambos casos me he quedado con un regusto más que amargo. Alguno salta con un comentario tendencioso, y la turba se une en el despelleje. Siglos de reiterada experiencia avalan la habilidad que tenemos en este país para confundirnos entre multitudes y saciar la sed de sangre apuñalando entre las costillas. Nada nuevo bajo el sol.

Llego a la conclusión de que el patrón mental (suponiendo que exista) no pasa de: si es empresario, “se aprovecha”, ergo, a la hoguera con él. En un caso de la comunidad opensource, y en otra de sus empleados. Ya me diréis de que. Uno se encarga de perseguir su visión, sortear piedras en el camino y salir adelante a cabezazos. Por el camino, si todo va bien satisface a mucha gente (empleados, clientes e inversores). Y no hay más historia que contar. El mercado (bien sea de trabajadores, bienes o servicios y financiación) es el que da y quita razones.

Probablemente a la tercera crearé una regla en el .htaccess que redirija a todas las visitas de meneame a un html con un único mensaje: “me la váis a menear de canto”.

En todo caso, haremos exámen de conciencia. ¿Podríais opinar (de nuevo) sobre el contenido de este post?

[UPDATE]

Suerte que en esta aventura me acompaña el sentido común de Xavi.