No sé si la culpa la tuvo el asqueroso desayuno EKO (que mi abuela me obligaba a tomar), los 2 vasos de leche y yogur de postre o la genética, pero sobrepaso holgadamente el metro ochenta. Como todo sistema tiende al equilibrio, un exceso de altura se ve compensado por un defecto de recursos económicos. Así que mi 1,80yalgo y yo, solemos viajar en clase turista.

Uno se acostumbra fácilmente a todo, y a fuerza de intentarlo consigue hasta echar una cabezada en esas condiciones de vez en cuando. El problema viene cuando al que se sienta delante le da por reclinar su asiento. Considero que es una grosería reclinarlo sin preguntar, así que no me corto en ser un poco cabroncete: estornudos por encima del reposacabezas, rodillazos a intervalos irregulares, empujones al levantarme… Aunque a veces pienso que igual poder reclinar es un derecho que dan con el billete, y uno se pasa con sus modales.

Aprovechando que esta semana me toca volver a viajar, me gustaría saber cuál es el protocolo al respecto. ¿Es obligatorio pedir permiso? ¿Se entiende que es un derecho intrínseco de todo viajero? ¿Si no preguntan puede uno entretenerse con gamberradas? ¿Me recomendáis alguna :D?

Seguro que en Alemania hay una normativa clara para todo esto.