Monthly Archives May 2008

La imagen que véis supone para muchos la entrada al “corredor de la muerte”.

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En Sand Hill Road con Saga Lane se encuentra el epicentro de la inversión tecnológica a nivel mundial. Buena parte de los más importantes fondos de “venture capital” tienen su sede allí. Y allí tuve la oportunidad de una entrevista durante el viaje. Hay pocos momentos tan jodidos como éste en la vida de un emprendedor.

Por tradición siempre llego un buen rato antes a estas citas y por manía necesito escuchar “Don’t stop me now” a todo volumen. Enciendo el iPod, saco un cigarro y lo aspiro profundamente. Este tipo de cigarros tienen siempre un amargo regusto a soledad.

Empiezas a repasar mentalmente todo lo que has preparado. Especialmente la presentación. Horas y horas de retocar frases y slides hasta que todo parece comprensible. Pero por un momento la cabeza se te va pensando en lo que representa la oportunidad. Ya no tanto por crecimiento, sino por estabilidad. Piensas por un momento en la hija de uno, en la hipoteca de otro… en las ilusiones de todos. Y tienes naúseas. Y empiezas a preguntarte qué carajo haces ahí, a miles de kilómetros de casa con una americana, un portátil y un briefing. Los que aceptan un curro de consultor en cualquier lado no pasan por esto. Y les envidias. Por unos segundos, te arrepientes de no haber sido consultor. ¿Quién te manda complicarte la vida así? Y sigues pensando en toda la gente que está ilusionada esperando a que les llames al salir. ¿Qué les dices si antes de media hora te enseñan la puerta? Vuelves a tener naúseas. Piensas en todo, y sólo tienes ganas de esconderte lejos. Muy lejos.

Afortunadamente, el reloj pasa y la presión hace que te sobrepongas. Tienes unos breves minutos para pensar en una chorrada mínimamente graciosa que facilite cortar el hielo. Y te animas. Y empiezas a pensar dónde se podría emplazar el monumento a tus cojones. Echas la vista atrás y tras 2 bancarrotas, peleas y mil problemas estás ahí. Hay un fondo especialmente interesado en la tecnología. Igual no sale premio al rascar, pero hace un año te imaginabas que hoy mismo podrías estar haciendo fotocopias para seniors y estás en Sand Hill Road. Sin producto definido ni una gran facturación. Pero estás ahí. Con dos cojones. Hay que vivirlo para sentirlo. Y entras… con tu soledad de la mano.

Hace meses que intercambio mails y llamadas con uno de los partners del fondo, así que la reunión fue bastante bien. Tanto que hablamos durante más de media hora y me preguntó por especificaciones técnicas (a mí entender, las 2 principales señales de interés). Él fue uno de los artífices de llevar a Cisco bien arriba, y le ve bastante salida a una plataforma para el “internet of things” que pueda instalarse sobre sus routers. El problema es que en este fondo la inversión media no suele bajar de 10M$. Y aunque haciendo un esfuerzo podrían llegar a 5M$, no es plan de dárselo a una empresa de un país subdesarrollado que no tiene producto claro ni clientes por la zona 😉 Pero no es un rechazo, y me deja meridianamente claro que no lo es. Que somos pequeños para un fondo tan grande, pero que si hacemos bien el trabajo (encontrar aplicación para un gran mercado, desarrollar comunidad y atraer seniors) entran. Vamos, lo de siempre. Pero parece verdad, porque uno de los principales exits de este fondo es endosarle empresas a Cisco. No suena mal. Nada mal.

Y sales. Y llamas y cuentas. Todo el mundo se alegra: al fin y al cabo, estas partidas se juegan con unas apuestas de 100 a 1 en contra, por lo que no hay anomalías estadísticas. Estás más curtido para la siguiente reunión. Y el feed-back es excelente. La tensión ha pasado, pero el mal cuerpo que se te queda al cargar con tanta responsabilidad no se te va en mucho tiempo.

Ya véis. Ser CEO tiene momentos horribles. Pero ni de coña lo cambio por la consultoría 😉

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