Cuando tras un suculento exit me retire a Bariloche y eche la vista atrás, recordare esta etapa startupera con una contínua y profunda sensación de sueño. Llevo semanas con ella, y no se me va. ¿Recordáis los primeros minutos de “Fight Club“? Pues algo parecido. Los “to-do’s” se me acumulan más deprisa de lo que me los puedo quitar de encima, y me cuesta horrores dormir pensando en mil cosas y, sobretodo, en lo mucho que nos queda por hacer. Entras en el círculo vicioso de no descansar pensando en lo que has de hacer, pero estás cansado para hacerlo todo en condiciones y a tiempo.

Ayer hablaba con Jesús sobre la posibilidad de contratar un/a asistente que nos ayude a quitar trabajo de encima al trío Jesús-Xavi-yo, porque el tema empieza a ser, al menos para mí, agobiante. Creo que hay un artículo del Convenio de Ginebra en el que se prohibe que fundadores de startups vivan así. Además, uno de nuestros BusinessAngels ya ha buscado información para hacerme un seguro de vida, por lo que todo indica que hay que levantar un poco el pie del acelerador.

No sería buscar a alguien que haga de secretaria, sino alguien que tuviese 2 funciones:

  • Asegurarse de que se hacen los to-do’s asignados en tiempo (ladrando a quien haga falta si fuese necesario)
  • Quitarnos tareas costosas en tiempo pero sin especial valor añadido

En mi anterior trabajo tenía a alguien así (además de ser responable de otras muchas cosas). Era un gustazo tener a alguien que se encargaba de que toda la parte operativa funcionase. Llegar al despacho por la mañana y recibir un “aquí tienes el dossier para la reunión de las 11, acuérdate de llamar a fulanito y no te olvides de dejar revisados y firmados estos papeles” era un descargo mental enorme. El problema es que esa persona, actualmente es mi pareja. Y si le ofrezco algo parecido (por n-sima vez) me soltará el típico discurso de “hay que diversificar riesgos” :-P

Así estamos: debatiendo sobre si un perfil así es un lujo de oligarcas, o una necesidad acuciante. Vosotros, ¿cómo os lo montáis?