En primer lugar, agradecer los comentarios al post anterior. No es habitual poder recibir feed-back.

Mi “preocupación” no venía por la vertiente personal, sino por la empresarial. Claro que me interesa saber la imagen que puedo dar (¿y a quién no?), pero, sinceramente, ya soy demasiado viejo para cambiar ;-)

Si hablamos de la imagen que puede reflejar mi empresa a través de este blog, la cosa cambia. Ya no sólo porque la mayor parte de la empresa no sea mía (xavi, véndeme tu parte :D), sino porque el ROI que puede aportar este blog es innecesario para los riesgos que pueda crear.

La idea de think in blog (que acabó mudándose aquí) era contar el verdadero día a día de una startup. Con sus cosas buenas, y con sus cosas malas. Especialmente por esto último. En mi agregador de RSS tengo decenas de blogs de emprendedores, pero casi ninguno cuenta los problemas reales. Cuando uno empieza, aprende a palos que el camino no va a ser de rosas precisamente, y es la experiencia de otros al haber pasado por ese camino lo que tiene utilidad. Si la experiencia de alguien se reduce a “hacemos, vendemos, crecemos, somos la hostia…” no sólo personalmente no me interesa, sino que no aporta/enriquece a otros.

Obviamente no se puede contar todo. Yo fijo la barrera en la incomodidad. Si no me siento cómodo contando algo… no lo cuento. Y es una barrera que sirve tanto para las cosas muy malas como para las muy buenas. Claro que me siento orgulloso de algunos hitos (por ejemplo, cerrar una elevada valoración con inversores), pero me “avergüenza” venir a contarlo. Pudor lo llaman. Es lo que hay ;-)

Al menos hay quorum en los comentarios: se refleja honestidad y trabajo. Muchos querrían oir lo mismo. Gracias.