Iba a escribir un post sobre la trifulca que tendremos en el próximo consejo (va a ser histórico que un CEO pida a los empleados que se pongan en huelga :D), cuando he frenado tras pensar que es posible que la imagen que damos no sea la real… o sea una bastante distorsionada.

Cuando creamos “think in blog“, la idea original era ir contando el día a día de una startup sazonado con posts sobre tecnología y entorno. El problema fue cuando el día a día era mejor callárselo: estafas de socios, problemas graves de producto, llamadas continuas del director del banco… La parte real (y triste) de una startup fue autocensurada, principalmente, porque en esos momentos lo que menos le apetece a uno es sentarse a contar al mundo que sus sueños se escapan por el desagüe.

Ahora, afortunadamente, no hay problemas (o al menos nada preocupante). Vamos a toda vela, con un producto que mejora nuestras expectativas, con un equipo cojonudo (os quiero :D), y con financiación suficiente para estar (relativamente) tranquilos una larga temporada.

Y es en estas cuando un servidor empieza a contar que no siempre se hace lo que él considera apropiado. Y no le falta razón a Jesús cuando me llama para decir “cabrón! parece que yo sea el malo de la película” :D. Y es verdad que los consejos son intensos (exceso de pasión), y que acaban tranquilamente tras repartir tareas y decidir a que bar vamos a echar una cerveza. Pero igual tal y como los resumo (de forma ligeramente tendenciosa a mi favor para ganar en lírica y dramatismo :P), parece que nos movamos con un cuchillo entre los dientes y una coraza de cota de malla, cuando en absoluto es así.

Supongo que a quien quiera conocer la vida interna de una startup, esos posts pueden parecerle interesantes. Por otro lado, a mí me sirven de desahogo :-) La duda viene, cuando uno se pregunta por la percepción que esto genera. Igual se pasa un cliente por aquí y cree que esto es una casa de putas, o igual alguien a quien hacemos una oferta de trabajo y considera que no somos lo suficientemente “profesionales”… La verdad es que acaba no sabiendo que pensar, y de todos modos, si hay que ponerle freno a ese tipo de posts para evitar males mayores, tampoco supondría un problema.

Finalmente, añadir que los contactos más interesantes que hemos tenido a nivel empresarial, han surgido de lectores del blog (este o el corporativo). Algo bueno verían (¿marca propia?) ;-)

Así que os agradecería vuestra opinión al respecto (especialmente de los que sólo nos conocen a través de este medio): ¿qué imagen doy/damos?