Cuando a algún futuro empleado le preguntamos en la entrevista “¿por qué querrías trabajar aquí?”, no puedo evitar sentirme incómodo. ¿Qué respondería yo a algo así? Siendo sincero sería algo del estilo: “una startup es un campo de pruebas cojonudo para probar teorías microeconómicamente eficientes”. Lo siento, pero me va más el rollo microeconomista experimental que el de tiburón :-) Afortunadamente para los inversores, cada vez queda menos para mi reemplazo.

En 1944,  Von Neumann publicó “Theory of Games and Economic Behavior (si no lo has leído, pulsa aquí). Teoría de juegos y equilibrio de mercados con información asimétrica en estado puro. Caviar para paladear toda una vida. Para mí, uno de los TOP5 de la historia.

Von Neumann creía que era posible racionalizar tomas de decisiones y comportamientos mediante fórmulas matemáticas. Nadie dice que sea sencillo, pero sólo los tontos (y los comunistas/colectivistas) creen que es imposible. Si orientamos estas fórmulas sobre supuestos motivacionales (especialmente el Motivador-Higiene), podemos empezar a modelar las decisiones internas de una startup con una base lógica relativamente completa.

¿Por qué experimentar? Porque el modelo “clásico” de gestión empresarial es basura. B-a-s-u-r-a. Los incrédulos (y los ignorantes) tienen fácil el ataque: “Jack Welch consiguió unos resultados sorprendentes de ese modo, y tú todavía no has cerrado un año con beneficios”. Cierto es, pero hace falta preguntarse si no es probable que GE hubiese conseguido mejores resultados con otro modelo (o acaso todos los trabajadores rendían al 100%), y quién ha dicho que este año no cerraremos en números negros :-P Y centro el ejemplo en el amigo Jack, porque hay que ser un genio para sacar esos resultados con el “modelo clásico”.

En todo caso, paro aquí y cuando tenga tiempo vuelco el mega-post comparativo entre modelos de gestión welch-socialistas vs. semler-libertarios (o por qué GE (o cualquier caso de MBA) y Suecia son excepciones que no conviene seguir :-P). Sirva la introducción, para plantear con qué me voy a estar comiendo la cabeza durante estos días de vacaciones.

Para los que todavía no lo sepan, tras el smiley se esconde Jesús Monleón. Aclarar que, conjuntamente con Xavi Álvarez, su colega financiero, fueron nuestros primeros business angels y los artífices de pasar de la quiebra total (mucho antes de que llegase la financiación) a un futuro más que prometedor. Tras abandonar su puesto en Emprendedor XXI, uno de los proyectos en los que colaborará será el nuestro.

En estos momentos estamos negociando su retribución, lo que nos ha hecho acelerar tomas de decisiones que parecían lejanas. Principalmente, porque está más interesado en aumentar su participación que en salario (lo cual dice mucho de su esperanza respecto a nosotros :D). El tema no es complejo, pero en un equipo, uno no se puede sentar a negociar estas cosas a solas con uno. Y el problema de sentarse a negociar con todos, es encontrar el modelo microeconómico que garantiza un reparto justo e individual. Sobretodo, cuando es extremadamente difícil comparar.

Y es difícil hacerlo cuando estamos comparando “rendimientos marginales” diferentes. Líneas de excels con líneas de código, y su correspondiente valor en el mercado para actualizar las participaciones que se reparten en base a valoración de la empresa. Porque las líneas de excel pueden suponer un incremento de la valoración inmediato y concreto (cerrar una segunda ronda de inversión), mientras que las líneas de código no. Además, medir el rendimiento directo del “output” de los programadores en base a resultados económicos es complejísimo (¿vendimos a ese cliente porque el comercial se lo curró o porque el software tenía una función concreta que les encantó?). Vamos, un sarao. Que se complica al saber que el mercado de “asesores en negociar rondas” es muy inferior al de “programadores con experiencia” (lo que directamente eleva la valoración de un activo incomparable). La solución fácil, ni nos la vamos a plantear.

Así que, a eso voy a dedicar estos días. A pensar un modelo que presentar a todos para lograr un óptimo de Pareto que sirva para repartir acciones entre empleados. Lo que me encanta :-) De todos modos, si alguien tiene experiencias al respecto, es más que bienvenido para compartirlas.

PD: Si alguno se pregunta por qué no llevamos este tema como se haría en cualquier empresa normal, no nos conoce. Negociar por detrás con uno, mientras a los demás se les dice “el consejo ha decidido que se va a repartir en stocks un x% entre vosotros” es propio de mediocres. Y además rompe la principal norma de nuestra cultura interna: transparencia.