Vacuna contra el comunismo
Reflexiones December 4th, 2007
(Dudaba desde hacía días sobre la conveniencia de escribir este post. David de Ugarte cree que soy activista , así que me he decidido [fama obliga :P]. Y de paso potencio un poco mi marca propia , que últimamente soy vergonzosamente neutral.)
Las últimas reuniones con nuestros business angels quedaron bloqueadas en el mismo punto: partidas presupuestarias destinadas a salarios. Ellos quieren planificar la tesorería de los próximos meses, y yo creo que es imposible hacerlo. Ya sabéis: cada uno acabará fijándose su salario, así que hemos de aprender a surfear en esta incertidumbre.
Para intentar ser comprendido, les regalé a cada uno una copia de “Radical “, advirtiéndoles de que no nos reuniríamos hasta que lo hubiesen leído. Creo que ninguno lo acabó. Cierto es que tampoco lo acabaron de entender: uno me llamó preocupado por mis ideas comunistas a la hora de dirigir empresas.
¿Comunista yo? :-0 Si sólo me falta rezarle a Ayn Rand el discurso de John Galt todas las noches (el chiste es para objetivistas no randianos :P).
Así que, esta es la historia de cómo me vacunaron contra el comunismo:
De pequeño, mis ratos de ocio estaban repartidos de la siguiente manera: lectura, lectura y lectura. A excepción de las interminables partidas de monopoly con mi primo los sábados por la tarde. Supongo que ya entonces era un perfecto asocial, por lo que mi madre decidió apuntarme a un “esplai” para intentar remediar la situación.
Para aquellos que no viváis en el “oasis catalán”, toca definir lo que es un “esplai”: un centro de entretenimiento infantil. Los sábados por la tarde se queda para jugar en grupo o hacer manualidades, y una vez al mes se sale de excursión. Algo parecido a los boy scouts, supongo. Aquí, en Polonia, tenemos principalmente 2 tipos para escoger: el independentista-católico y el independentista a secas. A mí me tocó el segundo.
Así que ahí me dejaron un sábado por la tarde. Por mi bien, supongo. Me chocó lo de ver senyeres mal dibujadas . También que no me entendiesen si hablaba en castellano. Bendita ingenuidad la mía.
Un domingo al mes tocaba excursión a algún recóndito y “significativo” lugar de un país que no aparecía en los mapas políticos que compraba a 10 pesetas. Lo habitual era salir con sólo un bocadillo y una cantimplora en la mochila. Pero ese día el viaje debía ser más largo de lo habitual, por lo que mi madre me metió además un botellín de cacaolat y un paquete de galletas príncipe . Han pasado casi 20 años, y lo recuerdo como si fuese ayer.
Estábamos sentados en el tren. Abrí mi mochila y saqué mi cacaolat y mis galletas. Al momento, uno de los monitores dijo que las tenía que compartir con todos. Que los demás también tenían derecho a tener galletas. Yo me preguntaba qué había de especial en unas simples galletas. El único motivo por el que yo las tenía, era simplemente porque me las habían guardado. Supongo que en mi casa se habían acostumbrado a mis ganas de encontrar el equilibro racional del universo a base de “por qué”s, pero en aquel vagón, un simple “¿por qué?” debió sonarles a prepotencia neocapitalista ostentosa. Tras una vaga respuesta se encadenó otro. Y otro. Y otro más. Todos contra uno. Uno que valoraba su dignidad en exactamente el precio de un paquete de galletas.
Así que el tema se resolvió rápido: 2 valientes gudaris en forma de monitores, le arrebataron un paquete de galletas a un crío al que le cuatriplicaban la edad. El paquete se repartió equitativamente (no daba para tresporcientos), y finalmente le tocó media galleta. Media galleta que comió rojo de humillación.
Así que no. Ni de casualidad. Llevo años vacunado contra el comunismo. Nuestro modelo organizativo puede ser cualquier cosa menos comunista.
Volvemos a las comparaciones de siempre: las diferencias entre SEMCO y la 20th Century Motors son tan abismales, que creo que es perder el tiempo seguir hablando del tema por n-ésima vez.


December 4th, 2007 at 11:53 am
Genial historia.
Cuando era pequeñito los “esplais” ya me parecían una secta como una catedral. Fui un día a uno, y nunca más. A mí me gustaba jugar al fútbol, correr, saltar, leer, dibujar, pensar … pero no ponerme a cantar en una “rondalla” una canción tonta a más no poder.
Me ha gustado tanto la historia, que si se tercia, te compro un paquete de galletas príncipe :D
Saludos.
December 4th, 2007 at 1:22 pm
Confirmo que Diego no es comunista…
Es más, me gusta acabar las entrevistas de trabajo pidiéndole que muestre su discurso libertario sobre el trabajar feliz, es trabajar más y mejor. Impresiona a nuestros candidatos ;).
December 4th, 2007 at 1:47 pm
Tampoco tanto :P
Simplemente, que estamos encantados de poner todos los medios necesarios para que desarrollen aquí su potencial.
December 4th, 2007 at 4:34 pm
A mi tambien mis padres me apuntaron a un esplai, y tambine usaron la palabra asocial.
December 4th, 2007 at 4:38 pm
Podríamos montar un grupo de autoayuda ;-)
December 5th, 2007 at 1:08 am
Si David dice que eres un activista, no hay más que hablar ;)
“que practica la acción directa”…
Por otro lado, siempre me ha gustado la primera acepción de “empresa” del RAE.
1. f. Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo.
Siguiendo con David, diremos que es “épica”, ya solo falta que le pongamos un poco de “lírica”.
December 5th, 2007 at 10:35 am
Diego,
Planteas mal las cosas…
En el CIDEM cada uno también se fija su sueldo, aunque el método es diferente: Al inicio se reúne el empleado y su jefe, y deciden las atribuciones que va a tener (trabajo y responsabilidades); esto se lo pasan a una consultora que a partir del precio del mercado fija el sueldo. Luego creo que se hacen revisiones anuales.
Preséntalo así (saltándote lo de la consultora, que vale pasta) y verás como les parece bien la idea.
S2
Ranganok Schahzaman
PD: Con mis pagos vas atrasado, calculo que me debes ya 10 cervezas.
PDD: ¡¡¡Elías se casa!!! (si no lo digo reviento)
December 5th, 2007 at 2:05 pm
Buf… cada vez que oigo la palabra “accionista” me echo a temblar. De todas las formas posibles de financiación me parece la peor y jústamente porque tiende a generar una forma de organización empresarial similar a un estado autoritario centralizado como el de los viejos países comunistas.
¿Habéis pensado en formas de financiación alternativas? ¿Bonos? ¿Créditos?
En las Indias casi todos somos autónomos. En vez de tener un salario, la evaluación de los pagos es mes a mes: ¿cuanto aporté? ¿cuanto trabajé? ¿en qué quedó o qué generó lo que aporté antes? En función de eso pasamos factura a la empresa. De modo que la empresa misma es un mercado y los indianos en realidad, emprendedores por definición…
December 5th, 2007 at 9:36 pm
Francamente curioso. Yo viví una experiencia similar cambiando “esplai” por catequesis rollo boy-scout y “paquete de galletas” por dos donuts. Pero recuerdo perfectamente aquella sensación de “si mi madre que me quiere tanto me ha comprado estos dos donuts, ¿Por qué se los va a tener que comer aquél de enfrente de los mocos colgando?”
Por cierto, ¿aceptáis catecúmenos y/o educandos como observadores en las entrevistas de trabaho? O:-)
December 6th, 2007 at 10:12 am
#7 Ranganok: S/C
#8 David: Por confidencialidad, no puedo ahora comentar mucho del tema. Pero dentro de la situación, creo que hemos sabido negociar bien esa parte. En mi anterior “experiencia”, funcionábamos de forma similar a la vuestra. Pero en una empresa de R&D o es imposible, o tras darle muchas vueltas no he encontrado cómo.
#8 Angel: Me dan más buen rollo los scouts católicos, que los jóvenes nacionalistas metidos por el partido ídem a captar cachorros en estos centros. Almenos tienen un márgen moral. Por cierto: si crees que puedes colaborar en algo, propón libremente :)
December 8th, 2007 at 12:33 am
Que buenísima la historia. A mi hija trato de contarle algunas historia de mi infancia, pero no las muy traumáticas, jejeje me ha gustado mucho la manera creativa de expresar tus ideas y opiniones