No son sólo las canas, ni recibir invitaciones a bodas de amigos.

Es que me he dado cuenta de que me censuro demasiado. El post sobre el comepollismo bloguero que comparaba ciertos eventos con las más casposas KDD’s, lo he guardado en vez de publicarlo.

Cada día tengo menos ilusión por crearme enemigos. Signo inequívoco de que empieza mi declive ;-)