(Este post es un hermano bastardo de “Buen servicio al cliente = Saltarse normas“).

A todo seguidor del movimiento Open Business le ha de llegar el día en que le llamen de la gestoría para avisarle de que bordea la ley. Máximos de contrataciones temporales, tramos de X meses en un cupo de Y, obligaciones de contratación indefinida… Un sarao.

Al tema. En think in grid abiquo, nuestra mentalidad abierta nos ha llevado a dar completas libertades a los trabajadores para entrar y salir de la empresa cuando lo deseen. Frases como “los próximos meses haré intensivo en el doctorado y ya os avisaré cuando acabe” o “me voy 6 meses a acabar el máster a París” han sido aceptadas sin problemas.  Todos somos adultos, todos comprendemos las necesidades de todas las partes, todos pactamos una salida no traumática, y a volar :-) Además, a la gente le viene bien airearse, y suelven volver con un souvenir de regalo :-P

Pero “legalmente” todo esto se ha de acabar en breve. Nuestra bendita regulación laboral cree que nos estamos aprovechando de los trabajadores. Que estamos haciendo trampas con estas “discontinuidades” para evitar contrataciones indefinidas. Lo curioso es que nadie nos ha preguntado como empresa si nos convence ese tipo de contrato, ni a nuestro equipo si se plantean comprometerse indefinidamente. O si están descontentos. O si como empresa nos hemos aprovechado de ellos alguna vez. Poder coercitivo de la Administración, lo llaman.

Así que tocará “hacer una interpretación favorable a nuestros intereses de los textos legales”. O sea, mentir para ser legales. Manda cojones.

Podríamos evitar mentir (fui educado en cole de monjas) y satisfacer a todas las partes (empresa y equipo) contratando a todo el mundo como autónomos. Entras cuando quieres, sales cuando te conviene, y cada mes te marcas el sueldo que creas conveniente. Sería una buena idea, sino fuese por el paternalismo administrativo, que cree que los trabajadores son imbéciles que merecen ser tutelados en las negociaciones. Hace mucho que cualquiera de ellos es más valioso que el consejero delegado, y como lo saben ya se encargan de protegerse solos.

Miraremos de capear el temporal, pero con la vista puesta en hacernos todos autónomos. Y al “legislador”, que le vayan dando.