externalidades

A person starts dying when they stop dreaming

Trough of sorrow

Hace unos días Marta estaba revisando documentación de Ducksboard, y volvía a insistir por enésima vez en lo mismo:

Deberías quitar de tu “bio” lo de “Dropped out of Computer Science, a Bach. in Business Administration and an MBA”.

Los motivos son imaginables: “quien lo lea va a creer que no tienes constancia, que eres incapaz de acabar todo lo que empiezas”. Cada vez que escucho algo así sonrío interiormente, y pienso que gracias a este humilde blog queda demostrado lo contrario. En video incluso. Quizá no acabase el MBA, pero me saqué un Máster en Supervivencia hasta conseguir hacer algo rentable de una visión. Falta de constancia dicen. Ya.

Pensaba en ello estos días, dado que en unas horas nos adentraremos en esa parte llamada “trough of sorrow”. El gráfico muestra lo que Paul Graham viene a llamar “The Process” o “The Startup Curve”. El eje de abscisas es tiempo, y el de ordenadas tanto puede ser visibilidad como ánimos.

En nada acabará el periodo de prueba para miles de nuestros usuarios, y en los próximos días nos dedicaremos a apagar servidores, comprobar que el ratio de conversión va a ser más realista (ergo peor) que el planteado, reunirnos para hacer un listado de errores y propuestas de mejora por prioridad… Por suerte sabemos que este negocio, igual que cualquier otro, va de picar piedra todos los días. Y que hay que luchar sin cuartel por cada cliente de 20 euros… Se hace raro que tener esto claro marque una ventaja competitiva.

Los sentimientos de este proceso los explicaba muy bien Jason Cohen hace unos días:

What was going on during those first six months? Was the future bright and shiny even when there was no impressive customer curve? When half the customers were just personal favors called in and new signups didn’t happen daily?

Or was it barely-controlled chaos, not able to sleep at 2:43am for worry about how to make payroll in seven months or whether the numbers would look good enough by next spring to raise another round? Unsure which products to double-down on and which to kill, and worried the wrong choice would tank the entire company? Staying bright and cheery on the outside for the press, customers, and even employees but with Damocles’ Sword hanging overhead?

En esas nos adentramos. A sacarnos otro máster en supervivencia. Ojalá sean sólo 6 meses.

 

Best HN comment ever

Don’t write a social app. Don’t make it free. Don’t ever plan to get funding. Don’t give away shares in your business to anyone. Don’t feel compelled to take on a co-founder or partner. Don’t use bleeding edge tech for your business. Don’t bother with incubators. Don’t surround yourself with other entrepreneurs all day long. Don’t think you need constant input from advisors or mentors. Do your own thing, be an individual, create real value. Find a problem that you yourself have and that you would be prepared to pay for and don’t accidentally persuade yourself that you have a fictitious problem – find a real one that no one else is solving that that is costing you money until it is solved.

By mmaunder

 

Transparencia

Hace una semana, la startup que más dinero gasta en arreglar sus propias tormentas de PR volvía a estar en el ojo del huracán. Un inversor rechazaba entrar en la última ronda de AirBNB tras ver que una parte significativa de la ronda se la iban a embolsar *sólo* los fundadores, y el mail en el que exponía sus motivos fue curiosamente filtrado a la prensa. El redactado es impecable (¿quizá pensando en ser posteriormente filtrado?), y de él me quedé largo tiempo pensando sobre un párrafo en concreto:

I really think you are onto something but I would implore you to not take the easy way out. Treat your employees the same as you’d treat yourself. Do things that you will be proud of and can defend to anyone including your Board, employees, prospective hires etc. In such a competitive hiring market, you are competing with not just your obvious competitors, but also any successful tech company who is also looking for great talent. A principle that treats your employees as well as you’d treat yourself is a huge strategy for differentiation, retention and long term happiness of the exact types of people you will need to be successful. In contrast, if you are viewed as self-dealing and shady, it will only hurt your long term prospects…

Unas normas sencillas para montar una empresa: trata a tus empleados igual que a tí, y compórtate de forma que no tengas que esconderte para defender tus acciones. ¿Parece sencillo? Pues puede llegar a serlo. Ilustrémoslo con ejemplos (que no quiero ser un emprendedor de esos que bloguean mucho [y en inglés] de lo que se ha de hacer, y luego fuese y no hubo nada) :D

Hace unos días, David se unió a nuestro equipo (estaría bien que le felicitáseis por su buen gusto a la hora de escoger empresa en la que trabajar :D). Aunque la negociación fue fluida (llevábamos tiempo esperando a tener garantías de poder pagarle a tiempo y de forma regular), tuvo sus ciertos baches. Afortunadamente, el gran amic Aitor estaba allí para explicar la situación con una explicación sencilla: “él tiene sus traumas por todos los empresarios que le han engañado, y tú tienes los tuyos por todos los empleados que te han hecho lo mismo”. Blanco y en botella. Sabiendo esto, era fácil encauzarlo de nuevo. No había más que tirar de transparencia… ese concepto tantas veces citado y tan poco utilizado. Transparencia.

Así que de las primeras cosas que vivió David en el Patoplex fue una charla sincera sobre complementos a la remuneración (stocks y bonus), aderezada con unas cuantas slides de pagüerpoin y finalmente trufada con unos excels largos y correosos. La sacrosanta información que se suele guardar bajo 7 llaves en un armario ignífugo, estaba allí completamente expuesta. Incluida una fila del excel llamada “salario Diego” que igual algún día empieza a cobrarse en vez de devengarse (cobrar es mi único vicio proletario hasta el momento :D). Todo. Full-naked que dirían los guiris.

Ya llevo algo de tiempo gestionando empresas, y algunas cosas buenas (aunque extrañas para la gran mayoría) he aprendido al respecto sobre compartir toda la información con el equipo:

  • Cohesiona equipos. Aquí si acertamos lo hacemos todos, y si nos equivocamos lo hacemos todos. Y luego entre todos lo solventamos. Nuestras equivocaciones o apuestas erróneas, han sido tan discutidas antes que no nos han afectado como equipo. Algo que no pasaría si yo fuese un cowboy solitario lanzándome a la aventura únicamente en base a “mi visión” a la mínima oportunidad.
  • Evita traumas de gestión. Muchos váis a tener que perdonarme, pero cada vez tengo más claro que las empresas salen adelante “a pesar” de los MBAs y no gracias a ellos. Yo reconozco que no iba mucho por la bisnisescul, pero algo se me ha quedado en mi subconsciente. Y de vez en cuando me salen por la boca ideas claramente erróneas impulsadas por una débil voz interior que dice “esto es *lo que se ha* de hacer”. Bullshit.
  • Impide asimetrías: Cuando alguien se escuda en “secretos corporativos”… malo. Si os fijáis, todos los cargos intermedios en las grandes empresas suelen estar en contra de que se conozca su salario… no vaya a ser que alguien se de cuenta de que están sobrepagados. Si en un equipo nadie es capaz de defender su remuneración en base a resultados objetivos, muy probablemente se esté beneficiando de asimetrías para cobrar demasiado. Así que podemos deducir que siendo transparente ahorras (o eres más cost-efficient que dirían los emeboides)
  • El lado oscuro: unida al punto anterior, la falta de transparencia crea grupos (no equipos) que atesoran información, esta guerra por el control de la información lleva al politiqueo, el politiqueo nos lleva a la inacción, y la inacción nos lleva a todos al lado oscuro (o al carajo).
  • Discutir con datos: Y finalmente esta es mi preferida: me permite ponerme en plan cultureta y citar al gran Marc Andreessen. “Si traéis datos, discutiremos en base a ellos. Pero si lo único que traéis son opiniones, entonces tiraremos adelante con la mía” :D

Pues eso. Sean transparentes (si su organización y sector lo permite). Que tiene payoff en el longterm (malditos traumas emeboides :D)

 

La puta killer-app

Le doy a la tecla hoy tras recibir un mail de Jesús Monleón, en el que me reenviaba la idea de desplazar nuestro “framework y middleware para facilitar la computación distribuida (grid computing)” a un concepto que aparecía llamado “cloud computing”.

Todavía recuerdo a Jesús diciendo: “pero eso del cloud va a ser killer o no?” xD Uno tiene la mala costumbre de creer que el consejo de administración comparte la visión de uno a la primera sin necesidad de explicaciones. Pero ya se me está pasando ;)

Ya he contado en alguna ocasión que nos pasamos los primeros años dando bandazos. Teníamos en el equipo conocimientos de computación distribuida enfocada a procesos de cálculo intensivo, y por ahí empezamos. “Esto nos lo acabará comprando LaCaixa” decía un iluso que había abandonado el MBA para cambiar el mundo con un “middleware” en la mano.

Aún así, de aquellas inciertas épocas, conservo una slide en concreto con la que íbamos a buscar inversión.

El modelo de negocio en aquel momento era inexistente. Y la única propuesta era “usted déme el dinero para que trabajemos buscando una respuesta a esta slide”. Levantamos una pequeña ronda a una valoración mínima, y nos pusimos a trabajar buscando una forma de extender esta tecnología a millones de usuarios. Lo que Jesús venía a llamar en un lenguaje fácilmente entendible por todos “la puta killer-app” :D

Lo de poder crear un mercado a millones de usuarios siempre me ha llamado poderosamente la atención. Uno monta empresas porque es la forma más entretenida que ha encontrado para complicarse la vida. Pero puestos a dejarnos la salud y los ahorros en el camino, hay que luchar por un mercado grandioso. Inmenso. Descomunal. Pensad en John D. Rockefeller con el petróleo, Henry Ford con los coches o Bill Gates con los sistemas operativos… no hay mejor forma de jubilarse en condiciones que crear un mercado para que todo el mundo pueda acceder a productos o servicios que antes eran sólo accesibles para un pequeño nicho. Por ejemplo, dar a empresas de todo tamaño métricas en tiempo real para que tomen decisiones eficientes sobre su negocio. Un “terminal bloomberg” con toda la información que realmente les interesa en su día a día ;)

Recuerdo que tras probar todo tipo de aplicaciones para nuestros desarrollos (¿recordáis una planta que mediante sensores actualizaba su estado en twitter?), un día se nos encendió la bombilla. Estábamos haciendo unas pruebas de computación intensiva para renderizar en 3D, y dado que no teníamos muchas máquinas en la oficina e iba lento, decidimos desplegar en AmazonWS. En un momento, nos reservamos una veintena de máquinas, desplegamos y pagamos algo menos de $2. Ahí estaba la oportunidad de llevar ese concepto raro de computación distribuida a millones de usuarios. Íbamos a crear la tecnología para que cualquier empresa, por pequeña que fuese, pudiese tener la infraestructura de un datacenter a un precio asequible.

El resto de decisiones vinieron solas. En vez de una herramienta para desplegar sobre Amazon, decidimos crear una propia (hay que escoger el camino difícil y no es aconsejable depender de otros :D). Si iba a ser para millones de usuarios, tendría que ser fácil de utilizar, por lo que contratamos diseñadores para la interfaz. La visión era ofrecer una herramienta llena de colores (para no parecer “corporate”), con sliders (para dar la sensación de que era fácilmente configurable) y desplegar la infraestructura sería tan sencillo como hacer un “drag-and-drop”. Y el resto de la historia ya la conocéis…

Fueron años muy duros. Hoy me ha dado por recordar aquello de forma nostálgica, pero objetivamente, Xavi y yo pusimos a prueba nuestro cuerpo contra el stress más intenso que podáis imaginar. Aún así, recuerdo una estampa que se repetía en todos los board-meetings de aquella época: Jesús con una cerveza en una mano y un purito en la otra, preguntándome: “Mariño, has encontrado ya la puta killer-app?”

Este año aquella visión facturará varios millones de euros y pagará más de 70 nóminas a empleados que trabajan en oficinas de 3 4 continentes. Las principales firmas tecnológicas tienen partnerships tecnológicos con nosotros, e incluso hay quien se ha decidido a lanzar su propia empresa sustentada principalmente sobre nuestra tecnología. Así que casi 4 años después de todo aquello, creo que ya estoy en posición de decirle a Jesús: “Sí. Ya encontré tu puta killer-app” :D

 

Paradojas de percepción

Llevo unos días dándole vueltas a una idea, a ver si alguno de vosotros puede echarme luz al respecto con alguna lectura recomendada.

Echad un vistazo a esta tabla:

La primera fila tiene que ver con la percepción del desarrollo de negocio. Para este humilde servidor de ustedes, tanto en la experiencia actual como en anteriores, esta percepción siempre ha sido ascendente. En mayor o menor magnitud, pero todos los días, por malos que fuesen, me iba a la cama pensando que estábamos mejor o igual que ayer. Por contra, mis socios técnicos (o no-de-negocio) acaban con la sensación de que (aun viendo un ascenso) vamos pegando volantazos, y unos días estamos arriba y otros abajo.

Pensando sobre ello, puede ser que una de las causas tenga que ver con mi manía para escoger siempre el camino difícil: si se consigue es un exitazo, y si no se consigue el trabajo realizado para llegar a él tiene muchísimo más valor que los resultados del camino fácil.  Por tanto, yo siempre veo avance. También es posible que sea porque la experiencia me dice que lo normal es conseguir muy pocos resultados de todas las opciones que intentas. Por ej, es probable que de 10 clientes que visites sólo te acaben comprando 2. Yo me fijo en lo que hemos conseguido (“hoy tenemos 2 ventas más que la semana pasada, y creemos saber por que no hemos vendido a 8″), y ellos tienden más a preocuparse de lo que hemos perdido (“pero si íbamos a tener 10 clientes y ahora sólo tenemos 2!”).

Por supuesto, todo esto se da cuando el acceso a la información es transparente, y se minimiza enormemente cuando uno es un maestro en la gestión de expectativas del equipo. Creo que el arte de gestionar expectativas es más difícil de conseguir que crear modelos de ventas escalables. Si alguno es un experto en ese arte, que venga a darme clases particulares. Pago bien :)

Lo paradójico viene cuando pasamos a la segunda fila de la tabla… la estabilidad emocional de cada una de las partes :D

Ya saben, este humilde servidor de ustedes tiene de profesión emprendedor, por lo que es normal que viva en una montaña rusa emocional. Unos días mira precios de oficinas (o de la planta entera ya puestos) en la Trump Tower, y otros se esconde bajo una manta tirado en el sofá susurrando “vamos a morir todos”. (Disclaimer: esto es una exageración para dotar de un tono humorístico al post. Que nadie venga a buscarme con una camisa de fuerzas :D). Lo cierto es que sin tanta exageración, aunque la confianza en el proyecto a largo plazo es constante, si que pasa por picos y valles de forma periódica. Por contra, para los socios técnicos este cambio emocional, aun suponiendo que exista, es imperceptible. Algo digno de admirar.

Por lo que he podido hablar con otros emprendedores, esto también pasa con ellos y sus socios. Así que debe ser algo general que alguien ha estudiado ya. Y hasta es posible que se explique en las bisnesesculs (y yo me lo perdiese en la mía porque solo la pisaba para matricularme).

¿Por qué cuando más información tienes sobre el avance de tu negocio, mayor es el cambio en el estado de ánimo? ¿Estamos hablando de una variación del efecto Dunning-Kruger? Toda idea, reflexión o experiencia es más que bienvenida en los comentarios.

 

Ponte a vender…

Hace unos días, la buena gente que organiza IniciadorGalicia tuvo a bien enviarme esta camiseta:

Supongo que hay frases por las que uno pasa a la posteridad ;-)

Recuerdo que hace muuuucho tiempo, cuando Abiquo no era Abiquo sino una empresa que desarrollaba “un middleware y un framework para facilitar la computación grid”, un día quedé para comer con un empresario majo que había montado una empresa distribuida la mar de interesante y sin inversión. Socios de I+D en Corea, socios de fabricación en India y socios comerciales en USA. Recordad: sin inversión. A media comida, tras comentarle mis “fantásticos” planes de dominación mundial que pasaban por dedicar todos los recursos posibles a desarrollo (y mañana $_DEITY dirá), me hizo una pregunta que recordaré toda la vida:

  • ¿A cuántos posibles clientes has ido a visitar hoy?
  • Errr… Uhmmm…. A ninguno
  • Pues acabas de perder un día

Seré honesto: en aquel momento no le hice puto caso. “Que sí, que vender es importante. Que sí, que nos pondremos a ello algún día (y como estamos bendecidos por la mano de $_DEITY venderemos mucho sin esfuerzo, y todos seremos felices en el mundo de las gominolas, y con los beneficios nos compraremos un unicornio de verdad, y le montaremos un establo en las oficinas que abriremos en SiliconValley, y que además serán mucho más chuliguays que el Googleplex)”. Son cosas que uno piensa cuando es joven, o gilipollas (o ambas a la vez en mi caso). Creo que a la tercera vez que nos quedamos sin dinero (y obviamente por ello forzados a hacer un aterrizaje de emergencia) empecé a creer que aquel buen hombre tenía razón. Y a recordar sus palabras, algo que desde entonces hago todos los días.

Digo esto, porque en mis horas de ayuda a la comunidad (bajar a la cafetería de debajo del patoplex a asesorar a emprendedores) estoy notando una tendencia rara (sino perversa): nadie me pregunta por la estrategia comercial. Y no porque sea un experto en esa parte (que no lo soy), sino porque parece secundaria. Multitud de preguntas sobre levantar rondas megamillonarias, sobre la ofi de SiliconValley (en la que cuenta la leyenda se organizan partidos de fútbol7 en el pasillo :D), sobre montar un equipo de gestores internacional, sobre organizar asistencia esponsorizada a eventos, sobre contratar una agencia de PR… Pero (casi) nadie sobre ventas, go-to-market, contratos con partners para integraciones… Nada. Rien. Nothing.

En todo esto hay una parte interna que entiendo perfectamente (por algo la viví): el pánico escénico de salir a vender, la procastinación al no ser una tarea agradable, el “todavía es pronto porque nos faltan estas features impresincidbles”… Pero chicos, hay que superarlo. Es parte imprescindible del proceso de jubilarse en Bariloche. A ver que lo repito: vender es I-M-P-R-E-S-C-I-N-D-I-B-L-E.

Sé que es complicado: la oficina es un lugar seguro y controlable, hay una ola de techcrunchismo que intenta hacer creer que vale más una portada que mil euros de ingresos, están saliendo asesores de debajo de las piedras sin mucha idea (ingenuos los buenos y perfectos malnacidos los malos), demasiadas subvenciones (para alargar la agonía) al alcance de la mano… pero a pesar de todo esto, uno ha de tener claro que el éxito pasa principalmente por la facturación. Ya… a mí también se me hace raro que la idea de vender suponga ir a contracorriente en el sector. Pero repito: es I-M-P-R-E-S-C-I-N-D-I-B-L-E.

Así que poneos a vender de una puta vez. Y quien diga lo contrario es un miserable ;)

 

Oferta de trabajo – ShuttleCloud – NYC

Hoy subimos la persiana para dar  a conocer una oferta de trabajo de las interesantes de verdad.

ShuttleCloud está buscando hackers para trabajar en Nueva York o en remoto desde España. ShuttleCloud es una startup americana con dos fundadores españoles y sede en Nueva York. Acaban de cerrar una ronda de financiación y están creando un gran equipo de desarrollo. No tienen oficina en España, por lo que buscan a desarrolladores que quieran ir a NY durante un año o dos, o bien trabajar en remoto. Planean abrir oficina en Madrid a medio plazo.

Fueron una de las 11 compañías elegidas para TechStarsNYC de entre 600 el invierno pasado. TechStars es la principal aceleradora de empresas americana, y si tenéis más curiosidad podéis ver un avance del reality show que se estrenará en breve sobre el día a día en la aceleradora.

Sus ventas están creciendo exponencialmente y tienen varios cientos de clientes, desde startups a grandes empresas y universidades. Han desarrollado e implementado una plataforma de transferencia y gestión de datos multi-nube, montada sobre CouchDB. Los servicios comerciales que ofrecen ahora mismo sobre esta plataforma son sólo una pequeña parte de los que planean lanzar en breve. Su objetivo es convertirse en la capa de transferencia y gestión de datos estructurados entre servicios cloud y tradicionales.

Entre las herramientas y tecnologías que utilizan a diario destacan: github, pivotal tracker, python, ruby, django, js, mysql, couchdb, ubuntu lts, .net/c#, google APIs…

Para más información, contactad con Eduardo en eduardo_at_shuttlecloud.com

Y poco más. Si alguno consigue el puesto, mi comisión habitual en estos casos es el alojamiento (con un sofá me vale) para cuando vaya de viaje por NYC ;)

 

Un paso al frente

Igual es la ciclotimia típica de los emprendedores, pero últimamente en Ducksboard nos preguntamos qué queremos ser de mayores. O más concretamente el trimestre que viene. Lo habitual viene ser pensar que vamos a seguir como hasta ahora: a nuestro aire y sin dar explicaciones a nadie. El problema es cuando te contactan para conocer más sobre la empresa y empezar a valorar la posibilidad de una inversión. Llegados a este punto, la cagaste burlancaster.

Uno ya empieza a tener el colmillo algo retorcido, por lo que antes de soltar ningún dato pide un boceto del term-sheet con las cláusulas más habituales. Si alguien ha de perder el tiempo, que sean ellos… digo yo. Mientras llega, nos ponemos a imaginar qué bonita sería nuestra vida con más recursos: contratar ya a un especialista para el front-end, o alquilar una oficina con aire acondicionado. Aspiraciones frugales las nuestras. Así que por unos momentos nos planteamos olvidar una de las máximas de Steve Jobs: “It’s better to be a pirate than join the navy“.

Pero esas vacilaciones duran lo que tardas en recibir el documento. Y una vez leído, tu primer instinto es ir corriendo al baño… y ponerte delante del espejo para comprobar si realmente tienes cara de gilipollas. Afortunadamente, Marta está haciendo un duro trabajo de pigmalionización conmigo, por lo que en vez de responder preguntándoles si saben donde está Parla, suelo responder algo más del estilo “le agradecemos su interés, pero no va a ser posible que lleguemos a un acuerdo con estas condiciones”.

Así que tras estas experiencias, me asaltan todo tipo de reflexiones. Partamos de la base de que los costes de desarrollo hasta el go-to-market han descendido sensiblemente hasta rozar el suelo, y de que por el lado de la oferta de inversión cada vez hay más competencia. Cualquiera que haya hecho 3 horas de microeconomía (o tenga algo de sentido común), debiera ver que la competencia por el lado de la inversión debiera ser atroz, lo que llevaría a ofertar unas mejores condiciones. No digo que los inversores me vuelvan a enviar una limousina a casa para ir a una reunión (bendita época dorada del cloud en el valle), pero si que sería razonable leer “entrepreneur-friendly terms” en los contratos. Algo que está ocurriendo en USA pero no en Europa.

No tengo una teoría clara de por qué ocurre esto, pero sí varias ideas sueltas al respecto (y todas basadas en que el grueso de inversión viene de dinero que antes no estaba en este sector):

  • Los pequeños inversores no tienen experiencia en el sector e intentan sobreprotegerse.  Y olvidan la máxima de “there’s no such thing as standard terms“. Y buscando su protección, planean dejarte sin armas para controlar ellos la empresa con una inversión mínima. Desconocen que sentarse ante un inversor serio para una posterior ronda con un contrato enrevesado es motivo suficiente para ser blackballeado.
  • Los inversores con mayores bolsillos suelen tener 2 problemas:
    • Intentan volcar su experiencia en M&A o PE, lo que en el sector del capital riesgo ni es lo mismo ni es igual
    • Se fían de la dilatada experiencia en el sector que pueden ofertar los becarios de McKinsey y basan en sus opiniones su estrategia y contratos (esto dará para un post majo en 2 años, palabra :D)
  • Finalmente, la ilusoria de ilusión de burbuja les hace no sólo disparar a todo lo que se mueva, sino que además su voracidad les hace olvidar otra máxima de (San) Mark Suster: “Invest in lines, not dots“. Por tanto, invertir en puntos implica invertir en desconocidos, e invertir en desconocidos implica también sobreprotegerse.

El problema que tiene esta situación es que, entre cuatro iluminados advenedizos con dinero caliente en el bolsillo, van a quemar el sector. No lo digo por la inflación que se crea (que desde el lado emprendedor nos beneficia), sino de selección adversa: todo aquel que firma esas cláusulas restrictivas no tiene mucha idea y muy probablemente se irá al carajo. Lo siento por los aludidos pero es así. Y yéndose al carajo unos cuantos, ya podemos considerar quemado el sector una buena temporada. Pero igual me explico mejor con unos ejemplos (mucho más suculentos que leer una liquidation preference de 5X con double-dip).

Hace unas semanas, recibo un term-sheet para una inversión semilla de 50k. Sí, 50k. Y unas cláusulas la mar de majas sobre otorgar unilateralmente derecho de veto para crear nuevas acciones, ampliaciones de capital, modificar el ESOP, vender la empresa, blablablabla. Como he dicho arriba, ya no soy l’enfant-terrible que respondería al mail con un “¿tú sabes quién se ha vuelto loca?”, sino que muy educadamente pregunté si había algún error tipográfico en la cantidad a invertir. Y es que uno además de contenerse tiene su lado ingenuo y gusta de poner la otra mejilla. Pero no había error, sino que “estas son las condiciones que otros emprendedores nos están aceptando”. Tal como lo leéis.

Hace también unos días recibo otro term-sheet con unas condiciones de tirarse de los pelos. Pero en él había una cláusula que me llamaba la atención porque nunca la había visto: hacía referencia al vesting de las acciones de los fundadores y un pool de stocks. Suele ser habitual que al hacer los cálculos de inversión, el ESOP se calcule pre-money (y viene principalmente financiado por fundadores). Pero tal y como estaba redactado no parecía ser eso. Así que tras un poco de investigación alguien me explica de qué va la película: resulta que como fundador pones parte de tus acciones en el pool de empleados, y tienen un vesting igual que el del resto. Vamos, que firmas que cedes tus acciones para que te las vayan devolviendo con cuentagotas. He dicho ya que ahora cuento hasta diez antes de responder a estas propuestas, por lo que en vez de preguntar si “¿te has apuntado ya al concurso?” en este caso he preferido no volver a descolgar el teléfono.

Pues eso. Que uno no deja de sorprenderse. Pensaba que cuando hace unos años un fondo español innovó hasta crear la capitalización de deuda (es decir, ellos te buscan subvenciones y te capitalizan buena parte de ese dinero, lo tengas que devolver luego o no), habíamos tocado fondo. Pero tras ver que no sólo muchas startups firmaban las condiciones sino que además seguían aumentando su fondo con nuevos inversores todavía nos queda recorrido.

Así que tras 2 años sin tocar activamente esta parte del sector, no puedo estar más desconcertado. Y tras observarlo, me viene machaconamente a la cabeza una cita de un dictador Uruguayo: “Estábamos al borde del abismo, pero decidimos dar un paso al frente”.

Pues eso es lo que entre todos vamos a hacer: despeñarnos. Espero que al menos nos divirtamos por el camino :)

 

Concursos de belleza keynesianos

Leía hoy un post en HackerNews con una reflexión que ya me había hecho anteriormente: es el ecosistema de las startups un concurso de belleza keynesiano?

(Antes de que nadie se asuste al verme nombrar a Keynes, hagamos un pequeño inciso. Decía Reagan que un comunista es aquel que ha leído a Marx, y un capitalista aquel que lo ha entendido. Lo mismo se podría decir de los socialdemócratas que leen a Keynes sin entenderlo… Y cuantos desmanes se producen en su nombre cuando gente que no ha dado 2 clases de economía habla del “efecto multiplicador del gasto público). Read the rest of this entry »

 

Gestas

Cuenta la leyenda, que hace mucho tiempo un caballero barbudo fue en busca de oxígeno a un valle mágico con una empresa de cloud bajo el brazo. Los vendedores de crecepelo que de vez en cuando visitaban su aldea comentaban que en ese valle los inversores repartían copias de “entrepreneur-friendly term-sheets” (las llevaban a docenas en su zurrón), los mercaderes pagaban por adelantado a empresas desconocidas con talones avalados por el señor feudal, y los escribanos de la hoja parroquial estaban encantados de hacer publicidad a otros caballeros en busca de grandes gestas por la puta cara. O gratis, como se dice ahora.

Como decíamos, nuestro caballero tenía únicamente dos sencillos planes para ese viaje: respirar el oxígeno de lejanas tierras y desenroscarse la boina. Algo poco ambicioso comparado con las gestas que ansiaban otros: capturar un mágico pajarillo gorgojeante para vender sus plumas o matar a un gran dragón azul que hace aparecer a tus amigos del colegio si bebes de su sangre.

Nuestro caballeró iba relatando en su humilde bitácora algunas de sus experiencias. Pero no todas… algunas se las guardaba por pudor y sólo se le ha visto narrarlas en noches húmedas de gintonics, eventos de Iniciador y  full-disclosures de due-diligences. Entre ellas, la historia de cómo un empresario de la zona quiso comprarle todas sus pertenencias y el conocimiento mágico de su equipo.

No nos alargaremos en detalles. Simplemente diremos, que aunque la oferta permitía a nuestro caballero comprarse una majestuosa hacienda y vivir de rentas hasta el día del juicio final, le pareció escasa. Así que le dijo al enviado del empresario que enrollase su oferta con forma de canutillo y se la introdujese por donde creyese más conveniente. Nuestro gentil caballero era servicial, por lo que añadió que si se encontraba con dificultades al hacerlo, él se ofrecía para acabar la tarea a patadas. Nada sabía nuestro caballero de conceptos como “diluciones” o “generosos planes de stock options”, a los que tendría que enfrentarse en breve. Conceptos que se ha tatuado a fuego y no se le olvidarán mientras viva. Palabra.

Contábamos esta historia, porque ayer recibió una larga epístola de otro empresario del valle mágico en la que “le planteaba” que “quizá le interesase estudiar” la “posibilidad de buscar una integración” y podrían ir “definiendo un marco previo” y blablabla… Nuestro caballero corrió raudo a responderle que casi que no. En pos de la fidelidad de esta historia, reproduciremos literalmente sus palabras:

The truth is we’re extremely happy with our current situation. We’re on roadmap, our sign-ups grow every day, several investors approached us, we have some companies waiting to buy bulk accounts… and we really enjoy working together with absolute freedom. So, we don’t consider being acquired at this stage.

Afortunadamente, nuestro caballero sabe que en su aldea conviven personas con acento rioplatense que sientan a sus pacientes en un diván y les preguntan sobre su infancia. Un día de estos se planteará ir para saber si conserva algún trauma de aquellos tiempos que le hace preferir vivir grandes gestas a vivir de rentas. Tanta irracionalidad no puede ser sana.

Y colorín colorado… que nadie dude por un momento que nos lo estamos pasando como patos :-)